Era el nombre de la diosa que distribuía la justicia, y más precisamente, de la diosa griega que castigaba las injusticias. La idea era una especie de equilibrio entre las fortunas y las desgracias de los hombres. Era una divinidad bien definida, a la que todos esperaban tarde o temprano. Fue amada por Zeus (¡qué novedad!) y, para huir de él, se transformó en varios animales. Finalmente, se entregó al Señor del Olimpo bajo la forma de un ave marina, un ganso. De esta unión nació, de un huevo, Helena, hermana de los Dióscuros, y en este mito Leda es solo la nodriza.
En épocas posteriores, encontramos a esta divinidad representada junto a las Erinias, con Tique (Justicia), Victoria y Psique. Sus atributos los toma prestados de divinidades similares, y son la balanza, la rueda, las alas, etc. La raíz de su nombre es Némesis, que significa “distribuir”. Distribuye, por tanto, el destino de cada uno de nosotros.
También puede manifestarse en forma de un período de negatividad (mala suerte) que, después de un período muy afortunado, cae sobre la persona o el clan, equilibrando así su destino. Es, pues, un mundo gobernado por el equilibrio entre el bien y el mal, que se persiguen infinitamente obedeciendo a una sola ley: ¡la armonía!
En la literatura, el nombre se usó con el significado de indignación, pero también con el de venganza o castigo. En algunos relatos, el nombre se vinculaba al del personaje, encarnando su lado oscuro. En fin, no estamos frente a una simpática, pero también hacen falta los feos y los malos.
A menudo nos ocurre atravesar un período extremadamente negativo; casi con certeza, le seguirá uno más afortunado. Cuando nada nos sale bien durante días, el consejo que suelen darnos los demás es: “Abandona este camino, vuelve a casa y piénsalo mañana.” Es un buen consejo, ¡síguelo!
Me vienen a la mente esos jugadores de casino que, después de un período de ganancias, en lugar de recoger las fichas e irse, siguen jugando, y además fuerte. Por la ley de los grandes números, perderán todo lo que han ganado y también el resto. Esa es Némesis. En este mismo momento, en todos los casinos abiertos, podéis estar seguros de que esto está ocurriendo.
También podemos hablar de los navegantes de recreo que hoy tienen una calma chicha y mañana un viento favorable: también aquí habrá una compensación. Un sabio me dijo un día: “Si lanzas una moneda al aire cien veces, puede que salga cien veces cara, pero si la lanzas un millón de veces, el equilibrio regresará.”


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