
¡Las mujeres guerreras, como si alguna vez hubiera hecho falta hablar de ellas!
¿Quién no las conoce, quién no ha oído resonar este nombre mítico?
Algunos habrán oído hablar del Río Amazonas… pero ya llegaremos a eso.
No se sabe con exactitud cuándo se fundó esta sociedad exclusivamente femenina, pero se relacionaron con el dios Dionisio, con Teseo, con Heracles e incluso con Príamo. Por lo tanto, ubicarlas en un tiempo preciso es imposible.
La tarea se vuelve más sencilla cuando intentamos situarlas en un territorio concreto, o incluso al buscar sus orígenes.
¿Pueblo mitológico o realmente existente? Es una pregunta difícil de responder, pero intentaremos hacerlo.
Hoy en día, todos nosotros tratamos diariamente con una empresa de ventas por internet cuyo nombre recuerda al de las amazonas, aunque no creo que tengan nada en común.
El nombre de este pueblo también se usa hoy para designar a una mujer jinete que participa en competiciones ecuestres.
Y aquí empezamos a razonar: lo que caracteriza a las Amazonas son tanto las mujeres como los caballos.
Así que adentrémonos en el tema y tratemos de arrojar luz sobre este misterioso pueblo.
Empecemos por el nombre. Algunos remontan su etimología a la alfa privativa que significa “sin”, y mazos, que significa “mama”.
Estamos hablando de una sociedad femenina donde los hombres no eran admitidos.
Estas mujeres pasaban dos meses al año con un pueblo vecino, los Gargareos, para poder reproducirse.
De los embarazos que surgían de esas uniones, si nacía una niña, era criada entre las Amazonas; si nacía un varón, era devuelto a su padre.
Pero hemos omitido decir de dónde provenía este pueblo.
Eran poblaciones de origen caucásico que se habían asentado en Asia Menor, a orillas del río Termodonte, donde fundaron la ciudad de Termiscira, en la región del Ponto, cerca del mar Negro.
Por lo tanto, existe una base geográfica que puede considerarse una información, si se quiere, histórica.
Sin un seno: como hemos visto, el origen más aceptado del nombre es este.
¿Pero qué significa?
A las guerreras, cuando eran adolescentes, se les amputaba el pecho derecho para facilitar el uso del arco y de la lanza (¡habría que ver cómo se las arreglaban las zurdas!).
Algunos autores mencionan un disco de cobre al rojo vivo que se aplicaba sobre el pecho en la infancia, ya que en aquella época una mastectomía podía implicar muchos peligros.
Otros autores hablan del término caucásico masa, que significa “luna”, por lo que serían sacerdotisas de la luna, ya que en muchas representaciones se las ve con los pechos intactos.
Una última teoría las relaciona con el persa ha-mazan, que significa “mujer guerrera”, lo cual tiene bastante sentido (nunca se han encontrado esculturas de amazonas sin un seno).
La actividad de las Amazonas en la mitología aparece en numerosos escenarios.
Heracles acudió a ellas porque, como parte de sus trabajos, debía apoderarse del cinturón de su reina Hipólita.
Seduce a Hipólita, quien no resiste la fuerza del héroe; tras quitarle el cinturón, la mata.
Las amazonas invadieron el Ática en tiempos de Teseo.
Entraron en guerra con Belerofonte y también con Príamo, rey de Troya, para luego acudir a defender la ciudad de las altas murallas tras la muerte de Héctor.
Su reina Pentesilea fue asesinada en duelo por Aquiles, quien, al verla morir, se enamoró perdidamente de ella y, según se dice, la poseyó después de muerta (sin comentarios).
Un capítulo aparte merece el dios Dionisio, a quien acompañaron en Egipto.
Durante las peregrinaciones del dios por Oriente, inducido por Hera, las Amazonas se le opusieron.
El dios, presa de una furia prolongada, las persiguió y las masacró.
Hubo también un encuentro legendario entre Alejandro Magno y las Amazonas, que debe considerarse a medio camino entre la historia y la mitología (Alejandro también fue un gran comunicador).
La victoria de Teseo sobre las Amazonas en la literatura representa el triunfo de Occidente sobre Oriente y constituye, además, el preludio de las dos guerras médicas.
Las divinidades que ellas adoraban eran Ares, dios de la guerra, y Artemisa, diosa de la caza.
Y no podía ser de otra manera, pues sus actividades favoritas eran precisamente la guerra y la caza.
Bueno, diría que ¡se trata de un mito de primera categoría!
Mitos Griegos y tambien. Cenides alias Nino Salzone. Amazon.com

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